La biotecnología tiene una larga historia, que se remonta a la fabricación del vino, el pan y el queso, desde hace miles de años. Estas y muchas otras aplicaciones actuales, como los antibióticos y el jabón en polvo, se conocen como biotecnología tradicional, y se basan en el empleo de microorganismos. Ya en la década del ´80 surgen nuevas posibilidades con la biotecnología moderna, que utiliza técnicas denominadas en su conjunto “ingeniería genética” para modificar y transferir genes de un organismo a otro. Las aplicaciones de la biotecnología moderna son muy variadas e incluyen, además de la fabricación de medicamentos, alimentos, papel, entre otros, el mejoramiento de animales y plantas de interés agronómico.

Hoy estamos en el siglo XXI, y el mundo enfrenta un doble desafío: por un lado, una población creciente que demanda más y mejores alimentos, nuevos tratamientos para la salud y también más energía, fibra y plásticos, y por el otro, la necesidad de satisfacer estas demandas preservando el ambiente, la biodiversidad y recursos tan valiosos como el agua y el suelo.